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domingo, 11 de agosto de 2013

"Estad a Punto"

El Señor pensaba en este nuestro tiempo cuando dijo: “Cuando vendrá el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?” (Lc 18,8). Vemos como se realiza esta profecía. El temor de Dios, la ley de la justicia, la caridad, las buenas obras, ya nadie cree en ellas…todo lo que temería nuestra conciencia, si creyera; no lo teme porque no cree. Porque si creyera, viviría vigilante; y si vigilara, se salvaría.

Despertémonos, pues, hermanos muy amados, tanto como seamos capaces. Sacudamos el sueño de nuestra inercia. Estemos atentos a observar y practicar los preceptos del Señor. Seamos tal como él nos ha prescrito ser cuando ha dicho: “Permaneced en actitud de servicio y conservad encendidas vuestras lámparas. Sed como los que esperan la llegada de su amo a su regreso de bodas para abrirle la puerta en cuanto llegue y llame a la puerta. Dichosos los siervos que a su llegada, el amo los encontrará en vela”.

Sí, permanezcamos en actitud de servicio, por miedo a que cuando venga el día de salida, no nos encuentre preocupados y enredados. Que nuestra luz brille y resplandezca en buenas obras, que nos conduzca de la noche del mundo a la luz de la caridad eterna. Esperemos con solicitud y prudencia la llegada repentina del Señor a fin de que, cuando llame a la puerta, nuestra fe esté despierta para recibir del Señor la recompensa de su vigilancia. Si observamos estos mandatos, si conservamos estas advertencias y estos preceptos, las astucias engañosas del Acusador no nos abatirán durante nuestro sueño. Sino que, reconocidos como siervos vigilantes, reinaremos con Cristo triunfante.

lunes, 29 de julio de 2013

“La luz del amor, propia de la fe, puede iluminar los interrogantes de nuestro tiempo en cuanto a la verdad”, explicó el Papa, al señalar que “a menudo la verdad queda hoy reducida a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno” y que “una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos”.

lina RCCES MEX...Vengo a Ti


“¿Qué quieres que haga por ti?”

 
“¡Venid! Subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, y nos enseñará sus caminos” (Is 2,3). Vosotros, las intenciones, deseos intensos, voluntad y pensamientos, afectos y todas las energías del corazón, venid, escalemos el monte, lleguémonos al lugar donde el Señor ve y se hace ver. Pero vosotros, preocupaciones, solicitaciones e inquietudes, trabajos y servidumbres, esperadnos aquí... hasta que, apresurándonos hacia este lugar, regresemos junto a vosotros después de haber adorado (cf Gn 22, 5). Porque será necesario regresar, y desgraciadamente, demasiado pronto.

Señor, Dios de mi fuerza, vuélvenos hacia ti, “restáuranos, que brille tu rostro y nos salve” (Sal 79,20). Pero, Señor, ¡cuán prematuro, temerario, presuntuoso, contrario a la norma dada por la palabra de tu verdad y de tu sabiduría, es pretender ver a Dios con corazón impuro! Oh bondad soberana, bien supremo, guía de corazones, luz de nuestros ojos interiores, por tu bondad, Señor, ten piedad.

¡He aquí mi purificación, mi confianza y mi justicia: la contemplación de tu bondad, Señor bondadoso! Tú, Dios mío, dices a mi alma como solo tú lo sabes hacer: “Tu salvación soy yo” (Sal 34,3). Rabboni, maestro y aleccionador soberano, tú, el único doctor capaz de hacerme ver lo que deseo ver, di a este ciego mendigo:“¿Qué quieres que haga por ti?” Y tú, que me das esta gracia, sabes bien..., con qué fuerza mi corazón exclama: “¡Te he buscado, Señor; buscaré siempre tu rostro! No me escondas tu rostro” (Sal 26,8).


Una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa

«Una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa» (Lc 10,38)
Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. (Mt 25,40) Por lo demás, tú, Marta –dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios–, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora estás ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero ¿por ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallarás peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?

Todo esto allí ya no existirá; allí sólo habrá lo que María ha elegido: allí seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los demás. Por esto, allí alcanzará su plenitud y perfección lo que aquí ha elegido María, la que recogía las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Señor. ¿Quieres saber lo que allí ocurrirá? Dice el mismo Señor, refiriéndose a sus siervos: Os aseguro que los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo (Lc 12,37).


https://www.youtube.com/watch?v=nFjnoGZTE5U checaloo

abrazos CArismaticos